Por Bernardo Moreno
El orden mundial bipolar se configuró después de la Segunda Guerra Mundial, específicamente tras la rendición de Alemania y la Conferencia de Yalta. En este encuentro, los líderes de las naciones vencedoras —Josif Stalin, Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt— sentaron las bases para la Guerra Fría y la división del mundo en dos bloques: el Este, liderado por la Unión Soviética, y el Oeste, liderado por Estados Unidos.
Este período estuvo marcado por la carrera armamentista, la expansión de las esferas de influencia y la creación de alianzas militares como la OTAN y el Pacto de Varsovia. La Guerra Fría se caracterizó por conflictos indirectos entre Estados Unidos y la Unión Soviética, como la Guerra de Corea, la Guerra de Vietnam y la Guerra de Afganistán.
Con el colapso de la Unión Soviética en 1991, el mundo entró en un nuevo orden unipolar, con Estados Unidos como la única superpotencia. Sin embargo, en las últimas décadas, ha surgido un nuevo orden multipolar, con la ascensión de potencias como China, Rusia y la Unión Europea.
En la actualidad, el nuevo orden mundial se caracteriza por una compleja dinámica de poder, con tres grandes potencias: Estados Unidos, Rusia y China. Cada una de estas potencias tiene sus propios intereses y objetivos, lo que genera tensiones y conflictos en diferentes partes del mundo.
En este contexto, la relación entre Ucrania y Rusia es especialmente relevante, ya que ambos países tienen una historia y una cultura compartidas, pero también han tenido conflictos y tensiones en los últimos años. La crisis en Ucrania ha generado una respuesta internacional, con Estados Unidos —hasta recientemente— y la Unión Europea apoyando al gobierno ucraniano, mientras que Rusia ha apoyado a los separatistas prorrusos en el este de Ucrania.

Parece estar más cerca un Yalta 2.0 en donde Rusia y Estados Unidos se repartirán Ucrania. Además de la península de Crimea, Rusia se anexaría el Donbas y parte del sur del país. Por otro lado, Estados Unidos se quedaría con la explotación de tierras raras, así como el control de las plantas nucleares. Ucrania de la mano de Europa occidental se quedarán con las ganas de seguir en guerra, esperando debilitar a Rusia en algún momento.
En resumen, el nuevo orden mundial es un sistema complejo y dinámico, con múltiples actores y conflictos. La relación entre las grandes potencias y los países en desarrollo es especialmente relevante, ya que puede generar tensiones y conflictos que afecten la estabilidad global.